Séptimo arte
- S.D.Esteban

- 14 feb
- 1 Min. de lectura
Comenzó a morderme como si me reconociera, como si supiera donde atacar. Intenté zafarme. Sacudí exageradamente las piernas para deshacerme de él. Aun así, no conseguí que me soltara. Solo abrió sus fauces para liberarme tras la primera frase. A partir de entonces empecé a relajarme. Me sentía seguro. El pánico escénico había desaparecido.




Muy bien descrito en un relato tan corto.
Relato intenso, desconcertante, te mantiene alerta sin saber de qué se trata.... hasta el final. Lo mismo que el miedo. Brillante
El miedo… a veces útil para mantenernos despiertos en la vida pero en muchas ocasiones nos acobarda… sólo es una cuestión de equilibrio, como todo en esta vida.
Un microrelato muy ejemplar.