Página en blanco

El temido lunes había llegado, le había zarandeado, arrancado las sábanas y sacado a rastras de la cama.
Nada más levantarse intentó hacer tiempo con sus ejercicios de yoga, alargó el desayuno, puso una lavadora, fregó los platos y hasta cosió los botones de una blusa hortera que no usaba jamás.
Cuando volvió a mirar el reloj, este le escupió que todavía eran las diez y cuarto de la mañana. Se le pasó por la cabeza hacer la comida pero, no sin esfuerzo, desechó la idea, sacó la polvorienta máquina de escribir del armario en el que se guarecía desde no recordaba cuándo y la colocó sobre el escritorio.
Con lentitud y cierta resistencia, posó los dedos sobre las teclas. Su tacto suave y casi olvidado le hizo sonreír y temblar al mismo tiempo. ¡En fin, que sea lo que Dios quiera! Abrió el cajón superior y extrajo un folio que hizo pasar por el rodillo. Las manos comenzaron a sudarle. Echó la silla hacia atrás. Su mente buscó desesperada alguna cosa que limpiar, alguien a quien hubiera prometido llamar, cualquier cosa que le urgiera a levantarse de aquella maldita silla.
La cabeza le daba vueltas; sentía náuseas. Aun así, se obligó a mantenerse en su sitio. Había hecho un trato consigo misma. Hoy era el día, incluso lo había marcado con un aspa azul en su calendario. No podía ni debía retrasarlo.
Volvió a acercar la silla y miró la página en blanco. El corazón galopaba en su pecho. Sudaba como un adolescente en la misma habitación que el chico de sus sueños.
Se frotó las manos en el pantalón, respiró hondo tres veces y tecleó: “El temido lunes había llegado”.




Ohhhh me encanta 😍😍😍 tan redondo y tan infinito... un bello relato para l@s que te estábamos esperando... la acción es la que ponen en marcha los sueños, incluso si es un lunes😩 te echabamos de menos. Namasté
Que terribles son los Lunes en general pero lo son más después de unas vacaciones y… más cuando nos marcamos realizar unas tareas que nos obligamos a cumplir y… más cuando no estamos inspirados ni motivados . Pero todo fin tiene su recompensa y es cuando nos sale una sonrisa de haberlo intentado.