Quizá
- S.D.Esteban

- 24 jul 2020
- 1 min de lectura
Él la mira mientras ella está completamente entregada en los brazos de Morfeo. Observa su pequeña naricilla, sus largas pestañas, sus labios carnosos... Sonríe. No se cansa de mirarla; se pasaría así la vida entera.
Le ha acompañado a casa y han estado hablando en el sofá hasta que ella se ha quedado profundamente dormida. Después, le ha ayudado a tumbarse, le ha puesto una manta sobre su cuerpo y se ha sentado en la butaca de enfrente como hipnotizado. Deseando detener el tiempo y sintiéndose inmensamente feliz.
Quizá mañana le diga lo que siente por ella. Sí; quizá.




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